El 31 de julio de 1873
se inauguró y puso al servicio de la comunidad esta espectacular obra de
ingeniería y como un reconocimiento a Serafín Berbetty y a Rafael García
se firmó un documento por parte de 82 personalidades para darles
agradecimiento, entre ellos estaba el obispo Carlos. En 1883 se le dio a la
obra el nombre de “Puente de Bolivar” por parte de la legislatura del estado.
El costo del Puente
del Humilladero, fue de tan sólo 18000 pesos oro, gracias a que Barbetty
realizó una buena gestión económica, de lo contrario el puente le hubiera
costado a la ciudad no menos de 70000 pesos.
El pago obtenido por
este buen fraile fue sólo albergue y comida pues Serafín, nacido en Osola,
Novara, Italia el 16 de mayo de 1800 poco le importaba el dinero pues su
familia era adinerada.
Además de la
construcción del puente, antes de este se encargó de la construcción de la
catedral, la reparación de la bóveda de la iglesia de La
Compañía o de San José y retechó el templo de San Francisco, todo esto sin
cobrar más que el alimento y hospedaje.
Como dato anecdótico sobre la construcción del puente, un profesor del ramo
del Colegio Mayor de Popayán le informó a las autoridades de gubernamentales
que cuando se quitara la cercha del último arco, este se derrumbaría, por lo
cual Fray Serafín sonriendo dijo “.. Yo vendré a almorzar bajo el arco
mientras se quitan las cerchas…” y así fue sin que ocurriera ninguna
novedad. El hecho fue público y los payaneses firmaron la manifestación de
reconocimiento que se mencionó anteriormente.







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